La urología de la litiasis o urolitiasis es aquella subespecialidad
(en algunos países se utiliza mejor el término superespecialidad para referirse
a un apartado concreto de una especialidad) que se encarga del estudio,
diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que se manifiestan con formación
de cálculos urinarios (piedras o concreciones). Los cálculos pueden formarse en
cualquier punto de la vía urinaria, desde las cavidades del riñón a la uretra,
conformando lo que se ha llamado "mal de piedra". Las localizaciones
más comunes son riñón, uréter y vejiga. La composición más frecuente es el
oxalato cálcico. La urolitiasis constituye uno de los apartados más clásicos de
la urología. Los primeros casos conocidos se remontan a las antiguas
civilizaciones de Egipto y América precolombina. En excavaciones arqueológicas
se han hallado momias con restos litiásicos en riñones y en vejiga. Durante la
edad media y el renacimiento los litotomistas (personas con habilidad para
extraer cálculos de vejiga o litotomía) difundieron los primeros tratamientos
quirúrgicos frente a esta enfermedad. La cirugía abierta fue la terapia
convencional de la urolitiasis hasta llegar a su auge a mediados del siglo XX.
En los años 70 de dicho siglo apareció la litotricia extracorpórea por ondas de
choque (LEOC), capaz de fragmentar los cálculos sin necesidad de cirugía,
aunque no haya resultado eficaz en todos los casos. Por ello se ha ido
consolidando el tratamiento de la urolitiasis mediante endourología, con
técnicas como la ureterorrenoscopia y la cirugía percutánea, que no han cesado
de evolucionar. La aparición de endoscopios flexibles, sistemas digitales de
visualización y pincería de gran precisión, así como el empleo de energías
neumática, ultrasónica o láser hacen posible la fragmentación y extracción de
las concreciones en la mayoría de casos. Pese a estos avances no existe en la
actualidad un tratamiento farmacológico eficaz que evite la formación de los
cálculos urinarios.
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